Trump evalúa reducir aranceles al acero y aluminio ante presión económica en Estados Unidos

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, analiza la posibilidad de reducir algunos aranceles aplicados a productos de acero y aluminio, según reveló el diario Financial Times, que cita fuentes familiarizadas con el tema.

La eventual medida surge en un contexto de presión económica interna y caída en los índices de aprobación del mandatario, a pocos meses de las elecciones de medio mandato en noviembre.

Aranceles de hasta 50% y su impacto en precios

Durante el verano del año pasado, Trump impuso aranceles de hasta el 50% a las importaciones de acero y aluminio. Posteriormente, amplió estos gravámenes a productos manufacturados con dichos materiales, incluidos electrodomésticos como lavadoras y hornos.

De acuerdo con el Financial Times, funcionarios del Departamento de Comercio y de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos trabajan en una revisión de la lista de productos afectados. El objetivo sería aliviar el impacto que estos impuestos han tenido sobre los consumidores, quienes han enfrentado un incremento en los precios.

Desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025, Trump ha utilizado los aranceles como herramienta de presión en negociaciones comerciales. Sin embargo, en diversas ocasiones ha moderado su postura ante las consecuencias económicas internas.

Contexto económico y percepción ciudadana

Una encuesta del Pew Research Center indica que más del 70% de los estadounidenses considera que la situación económica es regular o mala. Además, alrededor del 52% cree que las políticas económicas del actual gobierno han contribuido al deterioro del panorama financiero.

Aunque los datos recientes muestran una moderación en la inflación —el índice de precios al consumidor se ubicó en 2.4% interanual en enero de 2026— persiste la preocupación por el costo de vida. En términos mensuales, la inflación aumentó 0.2% en enero, después de un alza de 0.3% en diciembre.

Posible ajuste sin decisión definitiva

En entrevista con CNBC, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, confirmó que ha discutido con el representante comercial, Jamieson Greer, una posible reducción de los aranceles al acero y aluminio.

No obstante, aclaró que aún no existe una decisión final. “Si se hace algo, sería algún tipo de aclaración sobre ciertos productos, pero esa determinación corresponde al presidente”, afirmó.

Implicaciones comerciales y políticas

La eventual reducción de aranceles podría aliviar tensiones con socios comerciales y disminuir la presión sobre los precios internos. Sin embargo, también podría interpretarse como un ajuste estratégico en plena campaña electoral.

El debate sobre los aranceles al acero y aluminio refleja el delicado equilibrio entre política comercial, competitividad industrial y poder adquisitivo de los consumidores estadounidenses.

Trump amenaza con bloquear el puente Gordie Howe entre Estados Unidos y Canadá por tensiones comerciales

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que impedirá la apertura del puente internacional Gordie Howe, una de las infraestructuras fronterizas más importantes entre Estados Unidos y Canadá, en medio de un creciente conflicto económico y comercial entre ambos países. La amenaza se produce tras nuevos roces por política arancelaria y por el acercamiento comercial de Ottawa a China.

A través de su red social Truth Social, Trump aseguró que no permitirá la inauguración del puente “hasta que Estados Unidos reciba una compensación completa por todo lo que le hemos dado” y hasta que Canadá trate a su país “con la justicia y el respeto que merece”. En el mismo mensaje, el mandatario anunció el inicio “inmediato” de negociaciones bilaterales, aunque dejó claro que el proyecto de infraestructura podría convertirse en una herramienta de presión política y económica.

Un puente clave para el comercio entre EE.UU. y Canadá

El Puente Gordie Howe conectará la provincia canadiense de Ontario con el estado de Michigan, atravesando uno de los corredores comerciales más transitados de América del Norte. De acuerdo con el Departamento de Transporte estadounidense, la obra supera los 4,000 millones de dólares, tiene una longitud aproximada de 1.5 millas y está diseñada para convertirse en el puente atirantado más largo del continente.

Su apertura es considerada estratégica para el intercambio de mercancías, especialmente para las industrias automotriz, agrícola y manufacturera, ya que por esta frontera circula una parte sustancial del comercio bilateral entre ambos países.

El trasfondo: aranceles y China

Las declaraciones de Trump se dan luego de que el presidente amenazara con imponer nuevos aranceles a Canadá, su segundo socio comercial, en respuesta al reciente acercamiento de Ottawa a China. Entre los puntos que han generado molestia en Washington se encuentra un acuerdo que permitiría la entrada anual de hasta 49,000 vehículos eléctricos chinos al mercado canadiense, así como la reducción de barreras arancelarias para exportaciones agrícolas canadienses hacia el país asiático.

Para Trump, estas decisiones afectan directamente a la industria estadounidense y alteran el equilibrio comercial regional, lo que ha llevado a endurecer su discurso contra el gobierno canadiense.

Relación tensa con Ottawa

La relación entre Trump y el primer ministro de Canadá, Mark Carney, se ha deteriorado en los últimos meses debido a desacuerdos comerciales y políticas arancelarias. Aunque ha habido encuentros bilaterales recientes, el mandatario estadounidense ha criticado abiertamente la estrategia canadiense de diversificar sus alianzas económicas, mientras que Carney ha defendido la autonomía comercial de su país.

Este contexto diplomático tenso complica aún más la apertura del puente Gordie Howe, una obra concebida para fortalecer la integración económica, pero que ahora se perfila como un nuevo punto de fricción entre Washington y Ottawa.

Trump arremete contra Corea del Sur y eleva hasta 25% los aranceles a sus exportaciones

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una nueva ofensiva comercial contra Corea del Sur, al anunciar un incremento de hasta 25% en los aranceles a diversas importaciones provenientes del país asiático, entre ellas automóviles, madera y productos farmacéuticos, así como otros bienes sujetos a tarifas recíprocas.

El anuncio fue realizado el lunes a través de redes sociales, donde Trump acusó directamente a la legislatura surcoreana de no cumplir con los compromisos asumidos en el acuerdo comercial bilateral firmado con Washington. De acuerdo con el mandatario, la falta de implementación legislativa del pacto justifica el endurecimiento de las medidas arancelarias.

“La Legislatura de Corea del Sur no está cumpliendo su Acuerdo con Estados Unidos”, escribió Trump, señalando que, si bien es prerrogativa del Congreso surcoreano ratificar o no el tratado, la falta de acción tiene consecuencias directas en la relación comercial entre ambos países.

En un segundo mensaje, el presidente detalló que los aranceles sobre diversos productos surcoreanos pasarán de 15% a 25%, como respuesta a lo que calificó como un incumplimiento de un “acuerdo comercial histórico”. Trump enfatizó que el aumento no solo afecta a sectores específicos como el automotriz o farmacéutico, sino que también se extiende a otros aranceles recíprocos, elevando la presión sobre uno de los principales socios comerciales de Estados Unidos en Asia.

Analistas señalan que esta decisión podría impactar de manera significativa a la industria automotriz surcoreana, uno de los pilares de su economía exportadora, así como a empresas del sector maderero y farmacéutico con fuerte presencia en el mercado estadounidense. Asimismo, se advierte que el incremento arancelario podría encarecer ciertos productos para los consumidores estadounidenses, además de generar tensiones adicionales en las cadenas de suministro.

La medida se inscribe en una estrategia más amplia de Trump de utilizar los aranceles como herramienta de presión política y económica, argumentando la defensa de la industria nacional y la necesidad de equilibrar la balanza comercial. No obstante, expertos en comercio internacional advierten que este tipo de decisiones podría provocar represalias comerciales por parte de Seúl y afectar la estabilidad de los acuerdos multilaterales en la región Asia-Pacífico.

Hasta el momento, el gobierno de Corea del Sur no ha emitido una respuesta oficial, aunque se espera que las autoridades evalúen el impacto de la decisión y analicen posibles acciones diplomáticas o comerciales. En tanto, el anuncio refuerza el clima de incertidumbre en el comercio internacional, en un contexto marcado por crecientes tensiones económicas y políticas a nivel global.

Trump amenaza con imponer arancel del 100% a Canadá por posible acuerdo con China

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una nueva advertencia en materia comercial al amenazar con imponer un arancel del 100 por ciento a todos los bienes y productos canadienses que ingresen al mercado estadounidense, en caso de que Canadá avance en un acuerdo comercial con China.

La advertencia fue difundida a través de redes sociales y estuvo dirigida directamente al primer ministro canadiense, Mark Carney, a quien Trump acusó de pretender convertir a Canadá en una plataforma de entrada de productos chinos hacia Estados Unidos, lo que, según el mandatario, representaría una amenaza económica y estratégica.

“Si el gobernador Carney piensa que va a convertir a Canadá en un ‘puerto de descarga’ para que China envíe bienes y productos a Estados Unidos, está muy equivocado”, escribió Trump. En el mismo mensaje, aseguró que un eventual acercamiento entre Ottawa y Pekín permitiría que China “devore” la economía canadiense, afectando a sus empresas, su tejido social y su modelo de vida.

El presidente estadounidense fue más contundente al señalar que cualquier acuerdo entre Canadá y China derivaría de manera inmediata en un arancel del 100 por ciento a todas las exportaciones canadienses hacia Estados Unidos. Posteriormente, reforzó su narrativa geopolítica al afirmar que “lo último que el mundo necesita es que China se apodere de Canadá”.

Estas declaraciones se producen luego de que el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, sugiriera que el gobierno canadiense habría dado un “giro” en su postura comercial al reducir algunas barreras a productos chinos, particularmente en el sector de vehículos eléctricos. Canadá acordó recientemente disminuir del 100 al 6 por ciento los aranceles a cerca de 49 mil vehículos eléctricos chinos, como parte de un proceso para restablecer relaciones comerciales con Pekín.

No obstante, el primer ministro Mark Carney rechazó que su gobierno esté negociando un tratado de libre comercio con China. Recordó que, en el marco del T-MEC, Canadá tiene el compromiso de no buscar acuerdos comerciales con economías que no sean de mercado sin previa notificación a sus socios.

En la misma línea, la ministra de Asuntos Exteriores de Canadá, Anita Anand, reiteró que el país no negocia un acuerdo de libre comercio con China, aunque defendió la estrategia de diversificación comercial para reducir la dependencia del mercado estadounidense.

Desde el análisis económico, Gabriela Siller, directora de análisis en Banco Base, consideró que las amenazas de Trump deben tomarse con cautela. Señaló que imponer un arancel de esa magnitud podría detonar una guerra comercial entre Estados Unidos y Canadá y complicar seriamente la revisión del T-MEC, además de afectar sectores estratégicos como el energético, donde Washington mantiene una fuerte dependencia de Ottawa.

Aranceles de Trump: de castigo comercial a herramienta de control político global

Desde el inicio de su segundo mandato, Donald Trump ha convertido los aranceles en el eje central de su política económica y diplomática. Lejos de limitarse a un mecanismo punitivo para corregir desequilibrios comerciales, los gravámenes se han transformado en una herramienta de presión política global, utilizada para inducir comportamientos, condicionar decisiones estratégicas y reforzar el poder negociador de Estados Unidos en el escenario internacional.

Trump, quien se ha autodenominado “el rey de los aranceles”, sacudió los mercados globales en abril pasado al anunciar aranceles “recíprocos” sobre importaciones de casi todos los países del mundo, bajo el argumento de reducir el déficit comercial estadounidense. Aunque los mercados reaccionaron con fuertes caídas, con el paso de los meses quedó claro que el verdadero objetivo iba más allá de una corrección económica inmediata.

Aranceles como instrumento de coerción política

De acuerdo con el economista Robert Blecker, los aranceles impulsados por Trump operan en dos niveles. “Por un lado están los objetivos declarados, como revitalizar la manufactura y recuperar empleos. Pero, por otro, la administración los utiliza —y sobre todo amenaza con ellos— para influir en el comportamiento de otros gobiernos y moldear la política mundial”, explicó.

El ejemplo más reciente se produjo este fin de semana, cuando Trump amenazó con imponer aranceles a ocho países europeos miembros de la OTAN que enviaron tropas a Groenlandia para proteger la soberanía del territorio. El mandatario aseguró que los gravámenes se mantendrían “hasta que se alcance un acuerdo para la compra completa y total de Groenlandia”, aunque dejó abierta la puerta a negociaciones bilaterales.

Blecker añade que existe un componente personal en esta estrategia: “A Trump le gusta decidir cuál es el acuerdo. Disfruta que gobiernos y empresas tengan que negociar directamente con él para obtener concesiones”.

Críticas y dudas sobre su efectividad

Desde el ámbito académico, la estrategia genera escepticismo. Alton Worthington, profesor de la Gerald R. Ford School de la University of Michigan, advirtió que los aranceles pueden aislar a Estados Unidos de los mercados globales. “Históricamente, la autarquía no ha producido los beneficios macroeconómicos que prometen sus defensores”, señaló.

El regreso del bilateralismo

La política arancelaria de Trump refleja su preferencia por el bilateralismo, una lógica coherente con su visión empresarial inspirada en El arte del trato. En lugar de fortalecer acuerdos multilaterales, el mandatario impulsa pactos hechos a la medida de cada país, intercambiando reducciones arancelarias por concesiones estratégicas.

Para Blecker, es como si Trump hubiera creado “una nueva moneda de poder” que le permite negociar influencia global mediante un sistema de trueque político-comercial.

China, el verdadero objetivo

El trasfondo de esta estrategia es la competencia directa con China por el liderazgo global, especialmente en sectores clave como semiconductores, inteligencia artificial y materias primas estratégicas. Trump busca atraer inversión, fortalecer la producción nacional y reducir la dependencia de las cadenas de suministro asiáticas.

Sin embargo, los expertos advierten que los aranceles no garantizan una ventaja estructural frente a Pekín. “Debilitan a Estados Unidos en términos de poder global y solo sirven para tensionar relaciones con aliados”, concluyó Blecker.

Así, los aranceles de Trump han dejado de ser un simple instrumento económico para convertirse en una herramienta de control político, con efectos que trascienden el comercio y reconfiguran el equilibrio de poder internacional.

Trump califica al T-MEC como “irrelevante” y eleva la tensión rumbo a su revisión comercial

A pocos meses de que inicien formalmente las conversaciones sobre la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), el presidente estadounidense Donald Trump aseguró que el acuerdo comercial no ocupa un lugar central en su agenda, al grado de calificarlo como prácticamente “irrelevante”.

Durante una visita a una planta automotriz de Ford en Michigan y, posteriormente, en un discurso ante el Detroit Economic Club, Trump afirmó que su prioridad es impulsar la producción industrial dentro de Estados Unidos, incluso si eso implica restar importancia al comercio regional con México y Canadá.

“Ni siquiera pienso en el T-MEC. Quiero que a Canadá y a México les vaya bien, pero el problema es que no necesitamos sus productos. No necesitamos autos hechos en Canadá. No necesitamos autos hechos en México. Queremos fabricarlos aquí”, declaró el mandatario al ser cuestionado sobre el futuro del acuerdo.

Trump insistió en que la relocalización industrial es uno de los ejes centrales de su discurso económico. Aseguró que empresas de distintos países están trasladando operaciones hacia Estados Unidos. “Todo el mundo se está viniendo aquí: de Canadá, de México, de Japón, de Alemania. Están llegando y están abriendo plantas”, sostuvo.

Como ejemplo, mencionó a General Motors, al señalar que la armadora estaría regresando producción desde México. Según Trump, modelos como el Chevy Blazer y el Equinox dejarían de fabricarse en territorio mexicano para producirse nuevamente en Estados Unidos, como parte de una tendencia que, aseguró, está marcando el “regreso” de las fábricas.

La industria automotriz es uno de los sectores más estratégicos dentro del T-MEC, tanto para México como para Canadá, y también uno de los símbolos más recurrentes del discurso de Trump sobre reindustrialización, empleo y salarios.

Sube el costo político de la negociación

El consultor en comercio exterior Jorge Molina señaló que estas declaraciones deben leerse en el contexto político en el que fueron realizadas. Al hablar desde una planta automotriz en Detroit, Trump estaría elevando deliberadamente el costo político de la negociación.

“Al decir que no necesita los autos de México ni de Canadá, presiona directamente a los socios del T-MEC, sobre todo en un sector que es clave para ambas economías”, explicó Molina. Desde su perspectiva, el mensaje apunta a un cambio estructural: “Trump ya no habla de América del Norte, habla solo de Estados Unidos”, lo que abre la puerta a negociaciones bilaterales en lugar de una revisión trilateral ordenada.

En la misma línea, Adrián González, presidente de Global Alliance Solutions, consideró que las declaraciones forman parte de una estrategia de presión. “Es la narrativa nacionalista y mercantilista que ha mantenido Trump: con T-MEC o sin T-MEC, Estados Unidos buscará concesiones”, afirmó.

No obstante, González subrayó que existe un contrapeso relevante: las grandes armadoras estadounidenses, que dependen de las cadenas regionales de suministro. “La industria automotriz quiere la continuidad del T-MEC y va a presionar para mantenerlo”, recordó, citando beneficios previos como las excepciones arancelarias para autopartes bajo la Sección 232.

Pese al tono confrontativo, especialistas coinciden en que el T-MEC sigue teniendo viabilidad, aunque su revisión se perfila como una negociación compleja, marcada por la presión política y los intereses industriales de Estados Unidos.

Trump abre la puerta a que Asia fabrique autos Kei en EE.UU.: los modelos “bonitos” que lo convencieron

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, manifestó su interés en permitir que fabricantes asiáticos ensamblen autos Kei en territorio estadounidense, luego de quedar impresionado por estos vehículos compactos durante su reciente visita a Japón. Modelos producidos por compañías como Nissan, BYD y Honda habrían captado la atención del mandatario, quien ahora estudia flexibilizar normas federales para facilitar su fabricación y comercialización en el país.

Durante un encuentro con periodistas en la Casa Blanca, Trump describió a los autos Kei como “muy pequeños y realmente lindos”, y aseguró que instruyó al secretario de Transporte, Sean Duffy, para avanzar en la autorización de producción. El mandatario argumentó que la normativa vigente impide desarrollar este tipo de vehículos en Estados Unidos y que existe un potencial mercado para ellos, especialmente bajo nuevas reglas de eficiencia energética que su administración busca impulsar.

Sin embargo, estos automóviles ultracompactos, muy populares en Asia por su bajo costo y diseño adaptado a carreteras estrechas, no cumplen actualmente con los estándares federales de seguridad y colisión exigidos a los vehículos nuevos en Estados Unidos. Esto ha limitado su presencia a importaciones de modelos con más de 25 años de antigüedad, protegidas por una ley que permite ingresar vehículos clásicos sin cumplir normativas modernas. Incluso así, su circulación está restringida en varios estados debido a preocupaciones sobre su desempeño frente a camiones y todoterrenos de gran tamaño.

Expertos del sector han señalado desafíos comerciales. De acuerdo con Tatsuo Yoshida, analista de Bloomberg Intelligence, el mercado estadounidense para los autos Kei existe, pero sigue siendo un nicho, ya que los costos y los precios no son competitivos bajo las condiciones del mercado automotriz dominado por empresas como Tesla.

Pese a las críticas, el Departamento de Transporte afirmó que ya ha “despejado el camino” para que Toyota y otros fabricantes introduzcan vehículos más pequeños y eficientes en Estados Unidos. No obstante, Toyota declinó hacer comentarios sobre el anuncio.

La posible incorporación de los autos Kei al mercado estadounidense también se interpreta como un reflejo de las dinámicas geopolíticas entre Japón y Estados Unidos. Los vehículos de pasajeros han sido un punto clave en las negociaciones comerciales recientes, donde ambos países buscan equilibrar intereses tanto en la exportación como en la fabricación local. La apertura de Estados Unidos a producir autos compactos asiáticos podría convertirse en un nuevo movimiento estratégico dentro de esta relación bilateral.

Donald Trump y Xi Jinping alcanzan acuerdo histórico sobre tierras raras y reducción de aranceles

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, anunciaron un acuerdo histórico que reduce la tensión en la guerra comercial entre las dos principales economías del mundo. Durante su reunión en Corea del Sur, ambos líderes acordaron una reducción de aranceles y una tregua temporal sobre las restricciones a los minerales de tierras raras, fundamentales para la tecnología global.

Trump informó que las importaciones chinas estarán sujetas a un arancel del 47%, es decir, diez puntos porcentuales menos que el nivel anterior. Por su parte, Xi Jinping accedió a aplazar durante un año las restricciones a la exportación de tierras raras, materiales esenciales en la fabricación de teléfonos móviles, vehículos eléctricos y aviones de combate.

“En una escala del 1 al 10, la reunión fue un 12”, declaró Trump a bordo del Air Force One tras salir de Busan, adelantando que visitará China en abril y recibirá a Xi en Washington o Palm Beach.

🌐 Un acuerdo que alivia la tensión global

El mandatario estadounidense confirmó que China reanudará la compra de soja estadounidense y pondrá fin a los límites en la exportación de tierras raras, destacando que el acuerdo “beneficia al mundo entero”. Ambos gobiernos también discutieron la cooperación en temas de seguridad internacional, como Ucrania y el tráfico de fentanilo, aunque evitaron abordar el tema de Taiwán, una cuestión sensible para Beijing.

Trump anunció además que Estados Unidos reducirá los aranceles sobre el fentanilo del 20% al 10%, en reconocimiento a los esfuerzos de China para combatir el tráfico del opioide.

🤝 Una reunión con señales de tregua comercial

El encuentro, que duró una hora y 40 minutos, marcó el primer cara a cara entre ambos mandatarios desde 2019. Xi Jinping comparó la relación bilateral con un “buque en alta mar” que debe “mantener el rumbo correcto”, subrayando la importancia de la cooperación entre las dos potencias.

“China y Estados Unidos pueden trabajar juntos para resolver los desafíos globales y generar beneficios para ambos pueblos”, afirmó Xi.

🌏 Contexto y delegaciones

La reunión se realizó al margen de la Cumbre de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en Gyeongju, cerrando la gira asiática de Trump, que incluyó acuerdos con Corea del Sur, Japón y países del Sudeste Asiático.
Participaron altos funcionarios de ambos gobiernos, como el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio y el ministro chino de Comercio Wang Wentao.

El acuerdo representa un importante respiro en la tensión comercial que había escalado tras las amenazas de Washington de imponer aranceles del 100% y las medidas de Beijing para restringir la exportación de minerales estratégicos.

Trump admite entre risas que a veces “perturba” a los mercados con sus políticas económicas

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a ser protagonista de un comentario polémico al bromear sobre el impacto que tienen sus decisiones y declaraciones en los mercados financieros internacionales. Durante una cena con empresarios en Tokio, Japón, el mandatario reconoció entre risas que a veces “perturba los mercados” con sus políticas económicas.

En el encuentro, Trump se refirió a su secretario del Tesoro, Scott Bessent, a quien elogió por su papel estabilizador en los medios de comunicación. “Scott Bessent está haciendo un gran trabajo. Él tranquiliza a los mercados; yo no los tranquilizo, a veces los perturbo”, comentó el presidente estadounidense con tono humorístico.

La cena, celebrada con líderes empresariales entre ellos el director ejecutivo de Apple, Tim Scott, marcó el cierre de su visita oficial a Japón. Durante el evento, Trump aprovechó para destacar los avances en cooperación económica y el compromiso de inversión japonesa por 550 mil millones de dólares en Estados Unidos.

Desde su regreso al poder en enero, el mandatario republicano ha causado sacudidas en los mercados internacionales con medidas como la imposición de aranceles del 100% a productos chinos, en respuesta a las restricciones de Pekín sobre la exportación de tierras raras, minerales esenciales para la industria tecnológica y energética.

Además, Trump firmó junto a la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, un acuerdo de cooperación sobre minerales críticos, con el objetivo de reducir la dependencia de China y fortalecer la cadena de suministro entre ambos países.

Tras su paso por Tokio, el presidente viajará este miércoles a Corea del Sur, donde sostendrá una reunión con el presidente Xi Jinping el próximo 30 de octubre, en el marco de la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) que se celebrará en Gyeongju.

Las declaraciones del mandatario reflejan su estilo característico de comunicación directa, que, aunque suele generar incertidumbre en los mercados, también ha sido una de las marcas de su política económica y diplomática.

EE. UU. y China alcanzan un acuerdo provisional sobre tierras raras antes de la cumbre entre Trump y Xi Jinping

Estados Unidos y China lograron un acuerdo provisional que promete aliviar las tensiones comerciales previas a la esperada cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping. El pacto, anunciado por el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, permitirá suspender durante un año las restricciones chinas a la exportación de minerales de tierras raras y reactivar las importaciones de soja desde Estados Unidos.

El acuerdo fue resultado de intensas negociaciones en Kuala Lumpur, en el marco de la cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN). Según Bessent, la decisión evita la aplicación de un incremento arancelario del 100 % sobre productos chinos que Washington planeaba imponer a partir del 1 de noviembre. “Creo que lo hemos evitado”, declaró el funcionario en el programa This Week de la cadena ABC, al confirmar también la reanudación de las “compras agrícolas sustanciales” exigidas por la Casa Blanca.

Un año de tregua comercial

China, por su parte, aceptó retrasar un año la implementación de sus controles de exportación, lo que dará espacio a ambas economías para evaluar medidas más permanentes. El viceprimer ministro He Lifeng lideró las conversaciones por parte de Beijing, mientras que Estados Unidos estuvo representado por altos funcionarios de comercio y tesorería.

De acuerdo con Li Chenggang, representante de Comercio Internacional de China, las delegaciones alcanzaron un “acuerdo preliminar” que deberá ser ratificado internamente por ambos gobiernos. Li señaló que se discutieron temas amplios como la cooperación contra el tráfico de fentanilo, los aranceles a buques chinos, y la expansión del comercio bilateral.

Camino hacia la cumbre Trump–Xi

El secretario Bessent aseguró que el acuerdo crea “bases sólidas para un encuentro exitoso” entre Trump y Xi, programado para el 30 de octubre en Corea del Sur. Por su parte, el presidente Trump expresó optimismo sobre la posibilidad de consolidar un entendimiento más amplio con Beijing, incluso mencionando la posibilidad de encuentros futuros en ambos países.

El contexto de la negociación se enmarca en las tensiones por el dominio chino del mercado de tierras raras, minerales esenciales para la industria tecnológica mundial. Ante esta posición dominante, la administración Trump había amenazado con elevar los aranceles hasta un 157 % efectivo, además de iniciar una investigación por el supuesto incumplimiento del acuerdo comercial de 2020.

Al cierre de las conversaciones, He Lifeng llamó a “preservar los logros obtenidos” y destacó que mantener la estabilidad económica bilateral “responde a los intereses fundamentales de ambos pueblos”.