ONU alerta riesgo global por guerra en Medio Oriente: cierre del estrecho de Ormuz amenaza economía y alimentos

La Organización de las Naciones Unidas advirtió sobre un escenario de alto riesgo global derivado del conflicto en Medio Oriente, al señalar que el cierre parcial del estrecho de Ormuz podría desencadenar una crisis económica, alimentaria y energética a nivel mundial en los próximos meses.

De acuerdo con especialistas de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, esta ruta marítima estratégica concentra una parte fundamental del comercio internacional. Actualmente, la disrupción en la zona mantiene afectados cerca del 35% del comercio global de petróleo, el 20% del gas natural y hasta el 30% de fertilizantes.

Riesgo de inflación y crisis alimentaria

El economista en jefe de la FAO, Máximo Torero, explicó que si no se restablece el flujo de insumos clave conforme al calendario agrícola, las consecuencias serán inmediatas en la producción de alimentos.

“Los productores tendrán que operar con menos recursos, lo que implicará menores rendimientos y una presión al alza en los precios”, advirtió.

Aunque el alto al fuego anunciado el pasado 7 de abril generó expectativas positivas, la incertidumbre persiste. Torero subrayó que, si bien actualmente no existe una crisis alimentaria global, el riesgo aumenta conforme avanza el año.

Efecto dominó en fertilizantes y energía

Por su parte, David Laborde, director de la División de Economía Agroalimentaria de la FAO, alertó sobre una posible “tormenta perfecta” en los mercados internacionales.

Según explicó, si se afecta hasta la mitad del comercio global de fertilizantes, los precios podrían duplicarse o incluso superar ese nivel, debido a la baja elasticidad del mercado.

Este escenario tendría consecuencias directas en la producción agrícola mundial, encareciendo los alimentos y afectando especialmente a países en desarrollo.

Impacto en petróleo y riesgo de estanflación

El conflicto también ha provocado un repunte en los precios del petróleo, lo que incrementa las presiones inflacionarias. Felipe Barragán, investigador de Pepperstone, advirtió que este contexto podría derivar en un escenario de estanflación global, caracterizado por bajo crecimiento económico y alta inflación.

“El encarecimiento de la energía limita el margen de maniobra de los bancos centrales y eleva las expectativas inflacionarias”, explicó.

Panorama complejo para el sector agrícola

En tanto, el economista Salvador Rodríguez señaló que el sector agrícola enfrenta una combinación adversa de factores. Entre ellos destacan el aumento en costos energéticos, como el diésel y la electricidad, así como la disrupción en el suministro de fertilizantes nitrogenados.

Este contexto podría traducirse en una contracción de la oferta agrícola en los próximos ciclos productivos, lo que agravaría la presión sobre los precios de alimentos básicos como el maíz y la soya.

Perspectiva global

El cierre del estrecho de Ormuz no solo representa un problema regional, sino un riesgo sistémico para la economía mundial. La dependencia global de esta ruta energética convierte cualquier interrupción en un factor clave para la estabilidad de mercados.

La ONU insiste en la necesidad de restablecer el flujo comercial y reducir las tensiones geopolíticas para evitar una crisis de mayor magnitud en la segunda mitad de 2026.