Estados Unidos y China lograron un acuerdo provisional que promete aliviar las tensiones comerciales previas a la esperada cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping. El pacto, anunciado por el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, permitirá suspender durante un año las restricciones chinas a la exportación de minerales de tierras raras y reactivar las importaciones de soja desde Estados Unidos.
El acuerdo fue resultado de intensas negociaciones en Kuala Lumpur, en el marco de la cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN). Según Bessent, la decisión evita la aplicación de un incremento arancelario del 100 % sobre productos chinos que Washington planeaba imponer a partir del 1 de noviembre. “Creo que lo hemos evitado”, declaró el funcionario en el programa This Week de la cadena ABC, al confirmar también la reanudación de las “compras agrícolas sustanciales” exigidas por la Casa Blanca.
Un año de tregua comercial
China, por su parte, aceptó retrasar un año la implementación de sus controles de exportación, lo que dará espacio a ambas economías para evaluar medidas más permanentes. El viceprimer ministro He Lifeng lideró las conversaciones por parte de Beijing, mientras que Estados Unidos estuvo representado por altos funcionarios de comercio y tesorería.
De acuerdo con Li Chenggang, representante de Comercio Internacional de China, las delegaciones alcanzaron un “acuerdo preliminar” que deberá ser ratificado internamente por ambos gobiernos. Li señaló que se discutieron temas amplios como la cooperación contra el tráfico de fentanilo, los aranceles a buques chinos, y la expansión del comercio bilateral.
Camino hacia la cumbre Trump–Xi
El secretario Bessent aseguró que el acuerdo crea “bases sólidas para un encuentro exitoso” entre Trump y Xi, programado para el 30 de octubre en Corea del Sur. Por su parte, el presidente Trump expresó optimismo sobre la posibilidad de consolidar un entendimiento más amplio con Beijing, incluso mencionando la posibilidad de encuentros futuros en ambos países.
El contexto de la negociación se enmarca en las tensiones por el dominio chino del mercado de tierras raras, minerales esenciales para la industria tecnológica mundial. Ante esta posición dominante, la administración Trump había amenazado con elevar los aranceles hasta un 157 % efectivo, además de iniciar una investigación por el supuesto incumplimiento del acuerdo comercial de 2020.
Al cierre de las conversaciones, He Lifeng llamó a “preservar los logros obtenidos” y destacó que mantener la estabilidad económica bilateral “responde a los intereses fundamentales de ambos pueblos”.
