Trump intensifica la guerra comercial con Canadá y amenaza con aranceles del 50% a aviones vendidos en Estados Unidos

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó nuevamente la tensión comercial con Canadá al amenazar con imponer un arancel del 50% a todos los aviones canadienses vendidos en territorio estadounidense, una medida que profundiza la actual guerra comercial entre ambos países y que impactaría directamente al sector aeronáutico.

La advertencia fue difundida por Trump a través de redes sociales y se produce en medio de su confrontación con el primer ministro canadiense, Mark Carney. Según el mandatario estadounidense, la posible represalia responde a la negativa de Canadá a certificar aeronaves de la empresa estadounidense Gulfstream Aerospace, con sede en Georgia.

Trump afirmó que, de no corregirse esta situación de manera inmediata, Estados Unidos procederá a descertificar todos los aviones canadienses, incluidos los fabricados por Bombardier, el mayor productor de aeronaves del país vecino. “Voy a cobrar a Canadá un arancel del 50% sobre todos y cada uno de los aviones vendidos en los Estados Unidos”, escribió el presidente.

Bombardier, el principal objetivo del conflicto

De acuerdo con datos de la firma especializada Cirium, actualmente existen al menos 150 aviones Bombardier Global Express registrados en Estados Unidos, operados por más de 100 compañías. La familia Global compite directamente con los jets ejecutivos de Gulfstream Aerospace, lo que subraya el componente comercial de la disputa.

Especialistas del sector advirtieron que la certificación aeronáutica responde a criterios estrictamente técnicos y de seguridad, no comerciales. El profesor John Gradek, de la Universidad McGill, señaló que una descertificación por razones comerciales no tiene precedentes y podría sentar un precedente peligroso para la industria.

Antecedentes y riesgos para la industria aeroespacial

No es la primera vez que Trump apunta contra Bombardier. En 2017, durante su primer mandato, su administración impuso aranceles a un avión comercial de la compañía canadiense bajo el argumento de competencia desleal. Sin embargo, la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos concluyó posteriormente que no existió daño a la industria estadounidense.

Desde entonces, Bombardier ha concentrado su estrategia en el mercado de jets ejecutivos y privados, donde Estados Unidos representa uno de sus principales mercados. Un eventual cierre comercial supondría un golpe significativo para la empresa y para la industria aeroespacial canadiense, que también incluye a fabricantes como De Havilland Aircraft of Canada y operaciones de Airbus.

La escalada ocurre además en un momento sensible, previo a la revisión del T-MEC, tratado que hasta ahora ha protegido a Canadá de los efectos más severos de los aranceles estadounidenses. Analistas advierten que este nuevo episodio podría tensar aún más las relaciones económicas entre ambos países, con efectos de largo alcance para el comercio regional.