En medio de las actualizaciones sobre seguridad alimentaria en 2026, un análisis de laboratorio difundido en México reveló que varias bebidas azucaradas comercializadas en el país contienen niveles elevados de azúcares añadidos, edulcorantes no calóricos y, en algunos casos, cafeína en concentraciones considerables.
El estudio examinó 46 productos disponibles en tiendas y supermercados, con el objetivo de informar a la población sobre los ingredientes reales de los refrescos que se consumen a diario. Los resultados muestran que al menos 22 marcas combinan azúcar con edulcorantes artificiales, una práctica que puede resultar confusa para el consumidor y que no necesariamente reduce los riesgos para la salud.
Marcas con mayor presencia en el mercado
Entre las bebidas señaladas por su alto contenido de azúcares o mezclas con edulcorantes se encuentran marcas ampliamente conocidas en México, como:
- Coca-Cola (sabor original)
- Pepsi
- Fanta
- Jarritos
- Mirinda
- Manzanita Sol
- Dr Pepper
- Sangría Señorial
- Sidral Aga
- Orange Crush
El informe señala que, aunque estos productos cumplen con la normatividad vigente y se comercializan de forma legal, su consumo frecuente puede representar un riesgo, especialmente en la población infantil.
¿Por qué son preocupantes los refrescos?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido en reiteradas ocasiones que el consumo excesivo de bebidas azucaradas está directamente relacionado con enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2, la obesidad y problemas cardiovasculares.
Los llamados “azúcares libres” incluyen glucosa, fructosa y sacarosa añadida de manera industrial a los alimentos y bebidas procesadas. Cuando se consumen en exceso, elevan el riesgo de alteraciones metabólicas y caries dentales.
Además, algunas bebidas contienen cafeína en cantidades que pueden afectar a menores de edad si se ingieren con regularidad.
Recomendaciones para los consumidores
Especialistas en nutrición sugieren moderar el consumo de refrescos y revisar el etiquetado frontal de advertencia antes de adquirir estos productos. Optar por agua natural o bebidas sin azúcares añadidos puede contribuir a una alimentación más equilibrada.
Reducir la ingesta de bebidas azucaradas no solo mejora el control del peso corporal, sino que también disminuye el riesgo de enfermedades crónicas a largo plazo. La información clara y el consumo responsable son claves para proteger la salud de las familias mexicanas.

