Una sucursal de KFC fue clausurada de manera preventiva en Monterrey luego de que una familia denunciara una presunta intoxicación alimentaria tras consumir pollo adquirido en el establecimiento, situación que derivó en la hospitalización de dos menores de edad.
El caso se hizo público el 9 de enero, cuando Emily García compartió su experiencia a través de redes sociales. De acuerdo con su testimonio, el lunes 5 de enero realizaron la compra de una cubeta de pollo mediante una aplicación de entrega a domicilio, proveniente de la sucursal de KFC ubicada en Ciudad Solidaridad, en el estado de Nuevo León.
Al recibir el pedido, la familia notó que las piezas de pollo presentaban características inusuales, como un tamaño menor al habitual y señales de haber sido recalentadas. A pesar de ello, decidieron consumir parte del alimento. Sin embargo, al día siguiente, los integrantes de la familia comenzaron a presentar síntomas gastrointestinales, entre ellos vómito y diarrea.
La situación se agravó el miércoles, cuando los síntomas se intensificaron y se sumó la presencia de fiebre, motivo por el cual acudieron inicialmente a una clínica y posteriormente al Hospital Metropolitano. En este centro médico se les practicaron diversos estudios, los cuales arrojaron un diagnóstico de intoxicación alimentaria.
Mientras los adultos fueron dados de alta horas después, los dos menores permanecieron hospitalizados bajo observación médica, debido a la persistencia de los síntomas. La madre de familia informó posteriormente que la salud de sus hijos ha mostrado una evolución favorable y desmintió versiones difundidas en redes sociales que señalaban erróneamente el fallecimiento de los menores.
Tras la denuncia pública, la Secretaría de Salud procedió a la clausura de la sucursal de KFC en Ciudad Solidaridad, como parte de las medidas sanitarias preventivas. Paralelamente, la Fiscalía General de Justicia abrió carpetas de investigación para determinar si los alimentos estaban en mal estado o contaminados.
El fiscal general, Javier Flores, informó que se están realizando análisis de patología y revisiones a los productos involucrados con el objetivo de establecer posibles responsabilidades. Hasta el momento, las autoridades esperan los resultados oficiales para confirmar el origen de la intoxicación y definir las acciones legales correspondientes.
El caso ha generado preocupación entre consumidores y ha reavivado el debate sobre la seguridad alimentaria en establecimientos de comida rápida, así como la importancia de las revisiones sanitarias para proteger la salud de la población.

