Caos en Starbucks: el vaso “Bearista” de $30 provoca peleas, filas y reventa por más de $1,000

El lanzamiento del nuevo vaso Bearista Cold Cup de Starbucks —una edición navideña de vidrio con forma de oso— se convirtió en uno de los mayores fiascos virales de la temporada. El producto, que tenía un precio oficial de $29.95 dólares, se agotó en cuestión de horas el 6 de noviembre de 2025, desatando filas interminables, peleas en tiendas y una ola de reventa en línea.

Con un diseño festivo de 20 onzas, cuerpo de cristal y tapa verde con forma de gorro, el vaso fue promocionado durante semanas como el accesorio ideal para coleccionistas y fanáticos de la marca. Sin embargo, la demanda superó todas las previsiones. Algunos establecimientos recibieron solo una o dos unidades, mientras que otros reportaron quedarse sin inventario antes incluso de abrir sus puertas.

En redes sociales circularon videos de clientes discutiendo y empujándose, así como denuncias de empleados comprando las tazas antes de que salieran a la venta, lo que intensificó la molestia de los consumidores. En plataformas como eBay y Mercari, el artículo alcanzó precios de reventa de entre $150 y más de $1,000 dólares, convirtiéndose en un objeto de especulación.

Starbucks reconoció la situación en un comunicado oficial: “El entusiasmo por nuestro merchandising superó incluso nuestras expectativas más grandes”, afirmó la empresa, añadiendo que “se enviaron más tazas Bearista que cualquier otro artículo navideño”, pero que aun así “se agotaron rápidamente”.

La marca estadounidense, que intenta recuperar estabilidad bajo el liderazgo de su nuevo CEO Brian Niccol, enfrenta críticas por depender cada vez más de lanzamientos limitados y estrategias de marketing basadas en el “hype”, en lugar de centrarse en su experiencia tradicional de cafetería.

El episodio ocurre en un contexto de reorganización corporativa, con despidos y cierres de tiendas, mientras Starbucks busca fortalecer su rentabilidad y recuperar la confianza de clientes y accionistas.

El Bearista Cold Cup, que pretendía representar el espíritu festivo de la temporada, terminó simbolizando los excesos del consumo moderno: un objeto diseñado para el disfrute cotidiano que, en pocas horas, se transformó en una pieza de lujo especulativo.