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Escalada en Medio Oriente y cierre del estrecho de Ormuz amenazan el comercio mundial y disparan el precio del petróleo

La escalada bélica en Medio Oriente, tras los ataques de Estados Unidos y Israel contra Irán, ya rebasa el plano militar y amenaza con alterar el comercio mundial. El foco de preocupación está en el estrecho de Ormuz, ruta estratégica por donde circula cerca del 20 % del petróleo global, equivalente a unos 20 millones de barriles diarios, además de gas natural licuado proveniente, principalmente, de Qatar.

Desde el inicio de las hostilidades —que incluyeron la ofensiva denominada “Operación Furia Épica” y la muerte del líder supremo iraní, Alí Jamenei— los mercados energéticos han mostrado alta volatilidad. El barril de Brent cerró en 77.74 dólares, el WTI en 71.23 y la mezcla mexicana alcanzó 66.63 dólares, su nivel más alto en siete meses.

Riesgo energético y presión inflacionaria

Especialistas advierten que el impacto no se limita al precio del crudo. Un cierre prolongado del estrecho de Ormuz afectaría directamente a economías altamente dependientes del suministro del Golfo Pérsico, como China, India, Japón, Corea del Sur y varios países europeos.

El mercado no solo reacciona ante la falta física de petróleo, sino ante la percepción de riesgo. El encarecimiento de seguros marítimos, retrasos logísticos y reducción de flujos ya genera presión en las cadenas de suministro globales.

La tensión se intensificó tras ataques a infraestructura energética clave. Arabia Saudita confirmó agresiones contra la refinería de Ras Tanura, mientras QatarEnergy suspendió producción de gas natural licuado en algunas instalaciones, lo que disparó más de 40 % los precios del gas en Europa.

Impacto global y posible efecto en México

De prolongarse el conflicto, el petróleo podría subir hasta 50 %, según estimaciones académicas. Esto tendría efectos inflacionarios en Estados Unidos, Europa y América Latina, con posibles repercusiones en tasas de interés y crecimiento económico.

En el caso de México, el aumento del crudo podría representar mayores ingresos petroleros y un respiro financiero para Pemex. Sin embargo, un entorno global de alta volatilidad y dólar fuerte también podría presionar al peso y endurecer las condiciones financieras internas.

Venezuela como alternativa energética

En este contexto, surge la posibilidad de que Estados Unidos impulse la producción petrolera de Venezuela, que posee las mayores reservas probadas del mundo. Aunque actualmente produce cerca de un millón de barriles diarios, su capacidad potencial es mayor, limitada por problemas de infraestructura y factores políticos.

Analistas consideran que una mayor influencia estadounidense sobre la producción venezolana podría ayudar a mitigar el choque energético global, aunque también generaría tensiones geopolíticas con potencias como China y Rusia.

Un punto estratégico para la economía global

El estrecho de Ormuz, una franja marítima de apenas 33 kilómetros en su punto más angosto, conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán. Por esta vía transitan cargamentos de Arabia Saudita, Kuwait, Irak, Emiratos Árabes Unidos, Qatar e Irán.

Aunque no está oficialmente cerrado, especialistas hablan de un “cierre de facto” debido a amenazas, interferencias en navegación y cautela de aseguradoras y navieras.

La incógnita central es la duración del conflicto. Si la interrupción supera algunas semanas, el impacto dejaría de ser coyuntural para convertirse en un choque estructural para la economía mundial.