En los últimos años, los cursos “premium” de trading han proliferado en redes sociales y plataformas digitales, prometiendo libertad financiera, ingresos pasivos y ganancias rápidas desde casa. Sin embargo, detrás de estos programas de alto costo existe un modelo de negocio poco transparente que ha despertado alertas entre especialistas financieros y consumidores afectados.
Influencers, supuestos expertos y autodenominados “traders profesionales” utilizan estrategias de marketing agresivas para vender capacitaciones que pueden costar desde miles hasta decenas de miles de pesos, bajo la promesa de enseñar fórmulas “secretas” para ganar dinero en mercados como Forex, criptomonedas o acciones. En muchos casos, estas promesas no se sostienen con resultados verificables.
Marketing emocional y promesas irreales
Uno de los pilares de este negocio es el marketing aspiracional. Videos con autos de lujo, viajes exclusivos y capturas de supuestas ganancias buscan generar la idea de éxito inmediato. Sin embargo, rara vez se muestra el riesgo real del trading, ni se advierte que la mayoría de las personas pierde dinero al operar sin experiencia sólida.
Muchos cursos se promocionan como “educación financiera”, pero en la práctica ofrecen contenidos genéricos, disponibles gratuitamente en internet, empaquetados con un discurso motivacional y acceso limitado a grupos privados. En ocasiones, el valor real no está en el conocimiento, sino en el sistema de afiliados, donde los alumnos ganan comisiones por atraer nuevos compradores.
¿Quién gana realmente?
Diversos análisis coinciden en que el principal ingreso de estos esquemas no proviene del trading, sino de la venta constante de cursos, mentorías y membresías mensuales. Algunos instructores incluso operan con cuentas demo o muestran resultados parciales, sin auditorías independientes que respalden sus supuestas ganancias.
Además, ciertos cursos impulsan a los alumnos a registrarse en plataformas de inversión específicas, generando comisiones adicionales por cada usuario referido, lo que representa un conflicto de interés pocas veces explicado.
Falta de regulación y riesgos para el consumidor
El crecimiento de estos cursos ocurre en un entorno con escasa supervisión, donde la línea entre educación financiera, publicidad engañosa y esquemas abusivos es difusa. Muchos contratos incluyen cláusulas que excluyen cualquier responsabilidad, dejando al consumidor sin opciones cuando los resultados no se cumplen.
Expertos recomiendan desconfiar de cualquier curso que garantice ganancias, que presione para comprar “por tiempo limitado” o que base su discurso en testimonios sin sustento verificable.
Educación financiera real vs. negocio disfrazado
El trading es una actividad compleja, de alto riesgo y que requiere formación técnica, disciplina y gestión emocional. No existen atajos ni fórmulas mágicas. Por ello, es fundamental diferenciar entre educación financiera seria y modelos de negocio que se aprovechan de la desinformación y la urgencia económica.
