La reduflación, una práctica cada vez más común en la industria alimentaria, comienza a sentirse con mayor fuerza en el bolsillo de los consumidores mexicanos, especialmente en productos de snacks y botanas. Esta estrategia consiste en reducir la cantidad de producto en el empaque, manteniendo el mismo precio, lo que en la práctica implica un aumento encubierto del costo real.
En supermercados y tiendas de conveniencia, consumidores han detectado que bolsas de papas fritas, frituras de maíz, palomitas y botanas saladas ahora contienen menos gramos que antes, aunque el precio en anaquel no ha cambiado. En algunos casos, la reducción puede parecer mínima —entre 5% y 20% del contenido—, pero acumulada en el gasto mensual representa un impacto significativo para los hogares.
Especialistas en consumo explican que la reduflación suele intensificarse en contextos de inflación, cuando las empresas enfrentan mayores costos en materias primas, transporte, energía y mano de obra. En lugar de aumentar el precio final —una medida que podría ahuyentar a los clientes—, optan por disminuir el gramaje, confiando en que muchos compradores no revisan el peso neto del producto.
Este fenómeno es especialmente visible en el segmento de snacks, donde los empaques suelen ser llamativos y voluminosos, pero con mayor presencia de aire en su interior. Aunque la información del contenido neto está indicada en la etiqueta, suele aparecer en letras pequeñas, lo que dificulta la comparación inmediata con versiones anteriores del mismo producto.
Organizaciones de defensa del consumidor han advertido que, si bien la reduflación no es ilegal cuando se informa correctamente el contenido, sí puede resultar confusa o engañosa si el empaque mantiene el mismo tamaño o diseño, generando la percepción de que se adquiere la misma cantidad de producto.
Ante este escenario, expertos recomiendan a los consumidores comparar precios por gramo, revisar el peso neto indicado en las etiquetas y no guiarse únicamente por el tamaño del empaque. También sugieren optar por presentaciones familiares o marcas alternativas, que en algunos casos ofrecen mejor relación cantidad-precio.
La reduflación no se limita a las botanas. Otros productos como cereales, galletas, chocolates y bebidas también han registrado ajustes similares, convirtiéndose en una tendencia silenciosa que redefine la forma en que los consumidores enfrentan la inflación diaria.
En un contexto económico complejo, la información y la comparación se vuelven herramientas clave para evitar pagar más por menos, mientras el debate sobre la transparencia en los precios continúa creciendo entre consumidores, autoridades y fabricantes.
