La Inteligencia Artificial (IA) está transformando el mercado laboral a una velocidad sin precedentes. De cara a 2026, elegir una carrera universitaria implica analizar no solo la vocación, sino también la proyección de empleabilidad y la capacidad de adaptación a entornos digitales.
Diversos análisis apoyados en modelos de IA y reportes internacionales, como el del Foro Económico Mundial, advierten que el 44% de las habilidades fundamentales de los trabajadores se verán modificadas por la adopción tecnológica. Esto impacta directamente en carreras tradicionales que no han incorporado competencias digitales o tecnológicas.
A continuación, se presentan tres áreas académicas que enfrentan una menor salida laboral hacia 2026, según proyecciones basadas en tendencias de automatización y digitalización.
1. Literatura y escritura tradicional
Las carreras vinculadas a la literatura, redacción, corrección de estilo y producción de contenidos enfrentan un escenario desafiante. Actualmente, la IA puede redactar textos, resumir información, adaptar estilos narrativos y generar contenido a gran escala.
Esto ha reducido la demanda de perfiles enfocados exclusivamente en la escritura operativa, especialmente en sectores como edición básica, traducción automatizada y periodismo de contenido repetitivo.
Sin embargo, no significa que la escritura desaparezca. El mercado ahora demanda perfiles híbridos: estrategas del lenguaje capaces de supervisar, editar y aportar criterio humano a contenidos generados por sistemas inteligentes.
2. Filosofía con enfoque exclusivamente académico
La filosofía, históricamente ligada al pensamiento crítico, también enfrenta limitaciones laborales cuando se mantiene aislada del ámbito productivo. Las herramientas de IA pueden analizar textos filosóficos, sintetizar corrientes de pensamiento y estructurar argumentos complejos.
El desafío no radica en la disciplina en sí, sino en su falta de vinculación con sectores aplicados como ética tecnológica, políticas públicas, análisis cultural o consultoría empresarial. Cuando no se integra a áreas interdisciplinarias, la salida laboral suele limitarse a la docencia universitaria, un sector con alta competencia.
3. Historia tradicional
La historia con enfoque exclusivamente académico presenta una situación similar. La IA puede procesar grandes volúmenes de archivos, documentos y bases de datos históricos en menor tiempo que un investigador tradicional.
El perfil del historiador clásico tiene menos oportunidades fuera del ámbito académico. No obstante, quienes integran habilidades digitales, análisis de datos o divulgación en plataformas digitales amplían significativamente sus posibilidades profesionales.
Reconversión antes que obsolescencia
Hablar de “carreras obsoletas” no implica que desaparezcan, sino que atraviesan una transformación profunda. El verdadero riesgo no es estudiar estas disciplinas, sino hacerlo sin desarrollar habilidades complementarias en tecnología, análisis de datos o herramientas digitales.
Los informes del Foro Económico Mundial coinciden en que los perfiles con mayor proyección hacia 2026 estarán vinculados a tecnología, sostenibilidad, digitalización y pensamiento analítico.
En el nuevo mapa del empleo, la clave no es abandonar las humanidades, sino integrarlas a un entorno tecnológico. Más que profesiones en extinción, lo que pierde vigencia es la idea de una carrera estática. La adaptabilidad será el factor determinante en el mercado laboral del futuro.
